
¿Por qué cada vez que se habla de Colombia lo primero que se dice es que es un país altamente peligroso, que los secuestros están a la orden del día y que las FARC han acechado por años a los habitantes de ese lugar?
Si hacemos historia, podremos darnos cuenta que Colombia ha estado inmerso en la violencia desde hace mucho tiempo y siempre ha sido un país muy polarizado (conservadores y liberales). No es hasta la aparición de la figura de un hombre con estudios en Italia, como Jorge Eliecer Gaitán que con su oratoria y sus ideales podría haber transformado a Colombia en ese entonces. Sin embargo, el destino no quiso que esto sucediera, ya que el 9 de abril de 1948 es asesinado en Bogotá; fecha muy importante en la historia de este lugar, porque marca el inicio de la violencia.
De ahí en más, el peligro reinó sobre todo entre los años 1948 y 1957. Para tratar de cambiar esto, los políticos colombianos decidieron que conservadores y liberales se alternaran en el poder para que no se centralizara sólo en un partido, y luego, después de 16 años, las elecciones comenzaron a ser libres. Pero a pesar de todos estos cambios que pudieron ser para bien, cabe preguntarse ¿por qué entonces es que el país sigue en lo mismo? Una de las respuestas es porque a pesar de todo, están muy atrasados en la tecnología y segundo, por el desarrollo de organizaciones con distintos tipos de influencia en sus ideologías.
Aquí es donde aparecen los grupos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con ideales pro soviéticos. Son campesinos que luchan contra el ejército colombiano por los abusos y luego lo hacen en contra del Estado. Su solución es a través de los secuestros. Con el tiempo van logrando “simpatía” entre todos y se dividen en dos grupos, ya que van interesándose en ideas con otras tendencias: con influencia china, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y con influencia cubana el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Más tarde aparecería el movimiento guerrillero M-19; nacionalistas y que se nutren con guerrilleros que vienen de las tres organizaciones antes mencionadas. A su vez, los miembros de estos bandos, se empiezan a unir con los narcotraficantes, porque se dan cuenta del negocio que hay detrás de todo esto para ganar plata.
Uno de los mayores problemas que desencadenaron que estos grupos se fueran intensificando con el tiempo, fue la ausencia que tenía el Estado entre sus ciudadanos, además de que éste favorecía a la clase más adinerada, lo que sin duda, molestaba de sobremanera al resto que no cumplía con esa característica.
Es por esto que una gran cantidad de gobiernos a lo largo de los años trata de combatir con estas organizaciones, pero ninguno logra una solución definitiva que termine con el conflicto. No hasta que aparece el personaje de Álvaro Uribe, actual presidente de Colombia, que si bien no ha acabado con el problema categóricamente, sí ha realizado cambios que han dado esperanzas al pueblo de que esto alguna vez se terminará.
Lo primero que hizo como ningún otro presidente fue enfrentar el problema en su totalidad, no darle la espalda sino que desafiarlo y admitiendo lo que sucedía. Además de voluntad política (aspecto importantísimo en este proceso), Uribe ha reestructurado las Fuerzas Armadas, ha creado instituciones como la Doctrina de Seguridad Democrática que a través de ésta ha reinsertado a gente involucrada en el narcotráfico a la sociedad; ha otorgado seguridad en general, lo que hace que mucha gente lo apoye y confíe en él. Y no se puede dejar de lado lo que sucedió hace poco con la liberación de un grupo de rehenes, entre ellos Ingrid Betancourt, que estaban secuestrados por las FARC y que causó conmoción en el mundo que había seguido la historia de esta noticia. Sin duda que esto le dio un plus más al gobierno de Uribe.
Puede que en Colombia no se haya solucionado todo, pero va por buen camino porque tiene un presidente que tiene las ganas de que todo esto acabe y porque ha luchado por enfrentarlo de la mejor manera. No me cabe la menor duda que Uribe con el tiempo sí va a acabar con la guerrilla, ya que hay síntomas de un cambio positivo en el país y esperemos que así sea, para que por fin los ciudadanos puedan vivir en un ambiente de paz.
Si hacemos historia, podremos darnos cuenta que Colombia ha estado inmerso en la violencia desde hace mucho tiempo y siempre ha sido un país muy polarizado (conservadores y liberales). No es hasta la aparición de la figura de un hombre con estudios en Italia, como Jorge Eliecer Gaitán que con su oratoria y sus ideales podría haber transformado a Colombia en ese entonces. Sin embargo, el destino no quiso que esto sucediera, ya que el 9 de abril de 1948 es asesinado en Bogotá; fecha muy importante en la historia de este lugar, porque marca el inicio de la violencia.
De ahí en más, el peligro reinó sobre todo entre los años 1948 y 1957. Para tratar de cambiar esto, los políticos colombianos decidieron que conservadores y liberales se alternaran en el poder para que no se centralizara sólo en un partido, y luego, después de 16 años, las elecciones comenzaron a ser libres. Pero a pesar de todos estos cambios que pudieron ser para bien, cabe preguntarse ¿por qué entonces es que el país sigue en lo mismo? Una de las respuestas es porque a pesar de todo, están muy atrasados en la tecnología y segundo, por el desarrollo de organizaciones con distintos tipos de influencia en sus ideologías.
Aquí es donde aparecen los grupos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con ideales pro soviéticos. Son campesinos que luchan contra el ejército colombiano por los abusos y luego lo hacen en contra del Estado. Su solución es a través de los secuestros. Con el tiempo van logrando “simpatía” entre todos y se dividen en dos grupos, ya que van interesándose en ideas con otras tendencias: con influencia china, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y con influencia cubana el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Más tarde aparecería el movimiento guerrillero M-19; nacionalistas y que se nutren con guerrilleros que vienen de las tres organizaciones antes mencionadas. A su vez, los miembros de estos bandos, se empiezan a unir con los narcotraficantes, porque se dan cuenta del negocio que hay detrás de todo esto para ganar plata.
Uno de los mayores problemas que desencadenaron que estos grupos se fueran intensificando con el tiempo, fue la ausencia que tenía el Estado entre sus ciudadanos, además de que éste favorecía a la clase más adinerada, lo que sin duda, molestaba de sobremanera al resto que no cumplía con esa característica.
Es por esto que una gran cantidad de gobiernos a lo largo de los años trata de combatir con estas organizaciones, pero ninguno logra una solución definitiva que termine con el conflicto. No hasta que aparece el personaje de Álvaro Uribe, actual presidente de Colombia, que si bien no ha acabado con el problema categóricamente, sí ha realizado cambios que han dado esperanzas al pueblo de que esto alguna vez se terminará.
Lo primero que hizo como ningún otro presidente fue enfrentar el problema en su totalidad, no darle la espalda sino que desafiarlo y admitiendo lo que sucedía. Además de voluntad política (aspecto importantísimo en este proceso), Uribe ha reestructurado las Fuerzas Armadas, ha creado instituciones como la Doctrina de Seguridad Democrática que a través de ésta ha reinsertado a gente involucrada en el narcotráfico a la sociedad; ha otorgado seguridad en general, lo que hace que mucha gente lo apoye y confíe en él. Y no se puede dejar de lado lo que sucedió hace poco con la liberación de un grupo de rehenes, entre ellos Ingrid Betancourt, que estaban secuestrados por las FARC y que causó conmoción en el mundo que había seguido la historia de esta noticia. Sin duda que esto le dio un plus más al gobierno de Uribe.
Puede que en Colombia no se haya solucionado todo, pero va por buen camino porque tiene un presidente que tiene las ganas de que todo esto acabe y porque ha luchado por enfrentarlo de la mejor manera. No me cabe la menor duda que Uribe con el tiempo sí va a acabar con la guerrilla, ya que hay síntomas de un cambio positivo en el país y esperemos que así sea, para que por fin los ciudadanos puedan vivir en un ambiente de paz.
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